jueves, 16 de abril de 2009

Inseguridad, es en lo que vivimos

A continuación, el editorial de Panorama Cajamarquino

Inseguridad
http://www.panoramacajamarquino.com/?p=10262

16 Abr, 2009

Los proyectos de seguridad ciudadana otra vez han fracasado, y la delincuencia continúa campeando en las inmediaciones de las calles por donde diariamente miles de cajamarquinos realizamos las más diversas actividades. La delincuencia es la insignia que llevan puestas todas las esquinas y la inseguridad la bandera que todos agitamos. Lamentablemente los esfuerzos que se hacen son aislados y siempre acaban rompiéndose por el fin de alcanzar protagonismo institucional en principio y personal en segundo lugar. Se ha desvirtuado la esencia de la misión y la visión de la seguridad ciudadana en Cajamarca.

El hampa se ha instalado de la manera más escandalosa, ha llegado desde otras ciudades, y hay que decirlo sin reparo alguno, ha llegado de ciudades de la costa y se ha asentado en diversos puntos de la ciudad, no podemos ser ajenos a una realidad que día a día nos golpea en el rostro.

La Policía acaba de determinar, luego de una investigación meticulosa que el líder de una banda organizada de traficantes de estupefacientes, se encuentra nada menos que en el penal de Huacariz, es desde ahí de donde se digitan las órdenes y los contactos para vender la droga en diferentes puntos de la ciudad. Los estudiantes de todas las edades corren el riesgo de caer en las fauces de este mal que no solo arruina la vida de los seres humanos, sino que también termina con la vida de quienes los rodean.

Definitivamente nos encontramos ante un poder delincuencial que ha quebrantado todos los cinturones de seguridad; si el cabecilla de una banda digita sus operaciones desde el penal, que se dice, es de máxima seguridad, eso significa que la seguridad en ese penal o es burlada o existe una confabulación para quebrantarla. Cajamarca es una ciudad violenta e insegura.

Los jóvenes policías, aquellos que acaban de egresar de las escuelas de policía de distintos puntos del país, mientras tanto, se pasean afables por la ciudad hablando todo el tiempo desde sus celulares o RPMs que se les otorgó para realizar una labor más eficiente, otras, seguramente por órdenes de sus insensatos superiores, se detienen junto a un semáforo a ordenar que los carros se detengan cuando la luz está en verde y sigan cuando está en rojo, es decir la paradoja de la vida.

No existe un plan de seguridad, las autoridades no quieren ejecutar un plan convincente y eficaz, vivimos en una sociedad llena de instituciones con un extremo afán de figurar y el hampa resurge como la espuma en nuestra ciudad.

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