viernes, 7 de agosto de 2009

Escribe Jorge Sosa...

Miércoles, 05/08/2009

Robo a un famoso
http://www.cronicaviva.com.pe/content/view/90632/286/

El chef Gastón Acurio fue asaltado, junto a otros turistas, en una embarcación cuando viajaba por el río Amazonas y el trabajo de la Policía Nacional del Perú (PNP), francamente, fue sorprendentemente eficiente, incluso en tiempo record logró desbaratar a la banda que le hizo pasar un mal momento al destacado cocinero.

Hay que aprovechar este repentino ataque de eficiencia de la PNP para meter a la cárcel a los "marcas", a los asaltantes que proliferan en las calles y a los asesinos que se encargan de sembrar el pánico colectivo. Si esta encomiable actitud de los agentes del orden sigue viento en popa, los delincuentes están que rezan porque sus días de fechorías están contados. Que se cuiden los malditos.

Queda claro que cuando la policía se pone el overol y trabaja con esa desacostumbrada efectividad con que atrapó a los asaltantes del crucero "Aqua Expedition" -donde estaba el buen Gastón-, la lacra de la delincuencia está que se juegan sus descuentos y, entonces los superhéroes de Marvel son una zapatilla vieja a lado de nuestros superefectivos policiales. Cumplieron su deber magistralmente y aplausos por eso.

¿Pero qué pasa si el asaltado se llama Juan Quispe o Perico los Palotes, o sea un ciudadano común y corriente, que no tiene esa misma etiqueta de famoso de nuestro célebre cocinero y que gana con las justas el sueldo mínimo? Simplemente se traga la ira de impotencia, su caso es un misterio sin resolver y los asaltantes jamás puestos tras las rejas.

Llama la atención que se siga hablando del robo al célebre chef, cuando esos mismos asaltos se repiten a cada segundo en cada rincón de nuestro país, y que los amigos de lo ajeno perjudiquen a lo que menos tienen y que la policía haga caso solo a los que más tienen, cuando se da el caso.

El galardonado chef no tiene la culpa de esta súbita eficiencia de la policía, solo que para su buena suerte está iluminado por la aureola de la fama, y seguramente su trabajo le ha costado. Han tenido que robarle al gurú de la cocina peruana para que las autoridades policiales centren, recién ahora, su atención en esa zona del país, cuando las denuncias por esa misma modalidad de asalto se repiten cada semana en lugares aledaños al río Ucayali. Basta con hacer una llamada y corroborar con la comisaría de la zona.

Parece que la "poli" se pone las pilas cuando se lo proponen y eso no debe ser así. Hay que desterrar esa "selección" sistemática de resolver casos policiales con celeridad a favor de "algunos", pues la población en general tiene el derecho de sentirse segura en su propia tierra. Y el robo a Gastón Acurio ha trascendido fronteras y el Perú nuevamente ha sido mal visto por el mundo, pues no conciben que le haya sucedido tremendo atraco al "canciller" de nuestra gastronomía.

No se trata de ser abogado del mal y del bien a la vez. Que cuando no se atrapan a los ladrones, que ineficiente es la PNP; que cuando se captura a los facinerosos sin perdida de tiempo, por qué tan rápido. Se trata de tener un sentido de equidad para todos los ciudadanos, sea famoso o no. Esta labor proactiva policial debe darse tanto para los Acurio, como para los Mamani o Quispe.

El ciudadano común y silvestre merece tener el mismo trato y que sus casos sean atendidos y solucionados con la misma inusitada rapidez con que se actuó en el de Gastón Acurio, porque es la gran mayoría y no deben ser abandonados a su suerte. Hacemos votos para que la PNP continúe así y no sea flor de un día, pues una golondrina no hace un verano.

Totalmente de acuerdo con este artículo. Casos como el de Rocío Tovar y el falso taxista y su desarmador; como el de Marco Antonio, el estilista; Alicia Delgado y Abencia Meza; el de Gastón Acurio, etc; todos resueltos por la Super PNP; y ahora el de Bibiana Melzi con lo de National Geographic respaldan la crítica del columnista.

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