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domingo, 18 de octubre de 2009

La ciudadanía opina...

A continuación, el comentario muy acertado de un/una ciudadano/a preocupado por la inseguridad en Lima

ESTAMOS A OCTUBRE DEL 2009 Y HACE POCO ME ROBARON EN ESTE PUENTE (Puente Rayos de Sol, Rímac).

PASABA A LAS 10:20 PM, PORQUE ES UN PASO OBLIGADO PARA MI PARA TOMAR MI COMBI HASTA MI CASA, PERO AL DIA SIGUIENTE, YA ESTANDO YO EN MI COMBI, VI, MIENTRAS ESPERABA QUE LA COMBI SE LLENE, COMO, ENTRE 6 PIRAÑAS ASALTABAN A UN POBRE HOMBRE -VESTIDO CON CAMISA Y PORTABA UN MALETIN- A VISTA Y PACIENCIA DE TODA LA GENTE (QUE NO ERA MUCHA PERO HABIA); Y LOS DE LA COMBI LE DECIAN AL COBRADOR -QUE ERA BIEN FORNIDO- QUE POR QUE NO LO AYUDABA; Y ÉL DECIA "SI LO AYUDAMOS VAN A LANZAR PIEDRAS A LA COMBI; ESTOS PIRAÑAS NO RESPETAN NADA", DECIA.

LUEGO EL SEÑOR, ANTES QUE SE LE ABALANCEN, HABIA TIRADO TODO -SU MALETIN, BILLETERA Y CELULAR- AL RIO, ASI QUE CUANDO LOS PIRAÑAS LE REBUSCARON NO HALLARON MUCHO Y SE FUERON; PERO A LOS 2 MINUTOS REGRESARON Y SE PUSIERON A VER AL RIO PORQUE AHI HABIA TIRADO EL SEÑOR SU BILLETERA; Y ESTABAN MOLESTOS POR ELLO, PORQUE NO PODIAN BAJAR PORQUE SON COBARDES ESTOS MALNACIDOS.

A SU COSTADO PASARON DOS JOVENES -UNA CHICA Y SU PAREJA- Y A AMBOS LOS ASALTARON. ERAN YA 8 PIRAÑAS.

ES INCREIBLE QUE (ESTOS PIRAÑAS) HAGAN LO QUE SE LES DE LA GANA Y QUE LA MUNICIPALIDAD SE HAGA DE LA VISTA GORDA; Y ASI DICEN QUE CASTAÑEDA ES UN BUEN ALCALDE, POR FAVOR.

A VER, A QUIENES LES HAYAN ROBADO POR ESOS LARES, QUE DEN SU OPINION DE ESTE NEGLIGENTE ALCALDE...

Y POR FAVOR HAGAN ALGO PRONTO PORQUE YA SE ACERCAN LAS FIESTAS NAVIDEÑAS Y ASI NO PODEMOS SEGUIR, PORQUE ESTO VA A AUMENTAR SI NO SE HACE NADA.

MANDENLOS A LA SELVA A TRABAJAR DE POR VIDA, QUE CONSTRUYAN CARRETERAS, QUE TRABAJEN LA TIERRA CON SUS MANOS PARA QUE APRENDAN QUE UNO CONSIGUE CON ESFUERZO LO POCO QUE TIENE, PARA QUE ESTOS IGNORANTES TE QUITEN TODO FACIL. SOLO PORQUE ATACAN EN MANCHA SE CREEN INVENCIBLES. MANO DURA SEÑORES!

Post relacionado:

http://seguridadciudadana2009.blogspot.com/2009/02/cogoteros-del-rimac-vecinos-de-alan-y.html

jueves, 2 de julio de 2009

La delincuencia es eterna

La delincuencia es eterna. Por más intento que se haga por eliminarla, no podrán hacerlo. No hay país en el cual no haya delincuencia. Unos países tienen más delincuencia que otros, pero todos tienen su delincuencia. Cuando la delincuencia atraviesa las fronteras, se da la delincuencia internacional, es decir, la "Interdel", cuya contraparte es la "Interpol".

Y es que la delincuencia es connatural a toda aglomeración humana en la cual se haya deshumanizado la persona. Por eso, el querer respetar los derechos humanos de los delincuentes es un contrasentido que ata de manos a la ciudadanía, pues tenemos que respetar los derechos de alguien que no respeta los de uno. Es una estupidez. Y de esa estupidez se aprovecha la delincuencia, pues, serán delincuentes pero no cojudos.

La meta de eliminar a la delincuencia es un imposible. La única manera de acabar con la delincuencia es la cadena perpetua, si no la pena de muerte: pero ¿qué hacemos con los nuevos delincuentes que nacen cada día para reemplazar a los que se van retirando de la circulación? Es imposible.

Además, el costo de tener una carcel gigantesca es tan alto que tal idea lo hace inviable.

Por todo ello, la delincuencia seguirá vivita y coleando. Y si el medio en donde se encuentra es un medio corrupto, pues, habrá mayor delincuencia. Por más que se apliquen penas más severas, la delincuencia no dejará de existir.

Por ello, la policía es el único medio, no para eliminarla, como sería lo ideal, sino para enfrentar la delincuencia. La policía es el medio que ha inventado la ciudadanía para protegerse, que es a lo más que se puede aspirar en estos tiempos violentos. Por ello damos a la policía las armas y el poder de matar, yendo con esto último a contramano de lo predicado por la religión, o sea "No Matarás". Pero, como tampoco se cumple eso de "No robarás" la cosa como que se equilibra y así podemos dormir con la conciencia tranquila mientras otros matan por nosotros.

La tesis es que la delincuencia no tiene remedio. No tiene solución. Y lo que es peor, se hace más grave cada día que pasa. Las penas del Código Penal hace rato que no le hacen ni cosquillas a una delincuencia que encuentra que pasar un tiempo en la cárcel no es tan grave como se cree, y que luego de pasar una temporadita "de vacaciones", en Lurigancho, por decir, saldrá a las calles nuevamente a cometer los mismos delitos por los cuales estuvo adentro. Esto lo vemos a diario.

La delincuencia no va a desaparecer. Por ello, la policía tiene que estar, siempre, preparada para enfrentarla, no digo eliminarla ni acabarla pues eso es imposible, pero sí, enfrentarla, balazo por balazo, pues todo delincuente tira a matar. Por ello, meterlos a la cárcel para luego de unos meses dejarlos libres nuevamente, es una estupidez; una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo, en donde la misma policía corre el riesgo de perder la vida; y las balas perdidas pueden traerse abajo a gente inocente.

Pero si la policía es corrupta, estamos hechos, pues estaríamos entre dos fuegos. La conclusión aquí es el "sálvese quien pueda". Una situación propia de salvajes. Y es que no somos más que eso: salvajes, en el peor sentido de la palabra.

¿Acaso la situación va a mejorar en el futuro cuando vemos que las cantidades de droga que se vende y que se compra va cada día más en aumento? ¿Acaso la situación va a mejorar en el futuro cuando vemos que la corrupción a todo nivel de autoridad, y de los mismos ciudadanos, aumenta cada día más? ¿Acaso la situación va a mejorar en el futuro cuando vemos que el mal uso de las innovaciones tecnológicas se usan más para delinquir que para no delinquir?

La ciudadanía tiene que desarrollar mejores maneras de enfrentar a la delincuencia, enfrentar, pues eliminarla es imposible. Sería como desear que el ser humano sea divino y eso nunca lo podrá ser, así pasen más de mil años y muchos más.

jueves, 18 de junio de 2009

La delincuencia no descansa

Para la delincuencia no hay feriados ni fiestas de guardar. Ella "trabaja" todo el tiempo. Qué bueno fuera si esa energía la usaran para realmente trabajar; otro sería el cantar.

La delincuencia también se mantienen al día con los avances tecnológicos y han encontrado en el celular su aliado más preciado. Este aparatito lo usan principalmente para hacer la "marca". La delincuencia aprende sus artimañas de las películas y emulan al mejor de los mejores de los filmes de delincuentes.

Un programa que toman de ejemplo es el de "Los Magníficos". También copian las hazañas de "Misión Imposible" y hasta copian la modalidad de los asaltos a la diligencia del Viejo Oeste cuando asaltan a nuestros buses interprovinciales.

Pero, en el extremo opuesto, también hay el otro tipo de delincuencia: el que procede de la manera más primitiva y salvaje que haya. Proceden a la mala, a la bruta, a matar a la menor resistencia que se les haga; no creen en avances ni en los ocho cuartos. Estos delincuentes son los más peligrosos, pues, junto con la bolsa puedes perder la vida.

Ante ello, la ciudadanía tampoco debe descansar, ni bajar la guardia contra ese enemigo. La ciudadanía debe estar siempre un paso adelante de esta lacra, en todo: en tecnología, en prevención, etc. Las rejas de seguridad de las calles son buenas hasta que el choro las burla, por ello, una vez puesta las rejas hay que pensar qué otras cosas poner, pues, nunca, nunca hay que dormirse en los laureles cuando de ganar la guerra contra la delincuencia se trata.

jueves, 11 de junio de 2009

Delincuencia, un hecho de la vida

La vida se compone de muchas partes. Una de ellas es la delincuencia. Querer ignorar este hecho es insensato. El ser humano no es bueno, tiene sus maldades. Una de ellas es: delinquir. Unos delinquen un poquito y luego, se les quita. Otros se dedican de lleno a la delincuencia. Es un hecho de la vida.

Las enseñanzas de la religión confunden a la gente. Hay mucha incidencia en la presencia de Dios, pero dejan de lado que, al lado de Dios está el Diablo. Es más, según dicen los curas, Dios fue quien lo creó.

Es decir, la presencia del "maligno" es tan cierta como la existencia de Dios. Si uno cree en Dios, debe, entonces, por necesidad, admitir la existencia de Satanás, el diablo, el Señor del Mal, etc.

El ser humano, llamado así a todo aquel que tiene forma de humano, viene, "de fábrica", con esas características. Los maleantes son malos, por naturaleza. Pese a quien le pese. No tienen alma, es decir, son desalmados. No creen en nadie, no porque no quieran creer sino porque no tienen la capacidad de creer. No tienen consciencia, o sea, son inconscientes. No tienen escrúpulos; no se les puede apelar a que "sean buenos" puesto que son incapaces de concebir ese estado. Su naturaleza es mala, así es, así vienen, de fábrica.

Las pruebas que corroboran todo esto lo da la Historia. Y aún así, queremos creer que algún día las cosas sobre la tierra serán diferentes. Leer la Historia y no llegar a estas conclusiones es sencillamente estupidez. Después de dos mil años de cristianismo (para los occidentales, Bush incluído), la cosa no da esperanzas de que los próximos dos mil años sean diferentes, hablando de lo humano. El "ser humano" seguirá haciendo lo que ha venido haciendo, así pasen siglos.

Es así como concluimos que la delincuencia es eterna. Que las reincidencias son cosa fija. Que las cárceles, y en general todo el sistema penal, no sirven para un comino. Que el "ser" llamado, ingenuamente, "humano", solo por tener figura humana seguirá volcando toda su "inhumanidad" a diestra y siniestra, mientras un sistema políticamente "correcto" le respeta sus "derechos humanos".

El problema de las drogas nos muestra que éste nos ha aplastado. No sabemos resolverlo. Cada vez se reprime más, y a más represión más corrupción. Los gobiernos se dejan comprar por dinero proveniente de la "blanca"; los jueces igual; la policía le sigue atrás, etc. Y mientras tanto, la gente se sigue drogando, pues, los millones de tonelada que se venden, ¡se venden porque hay alguien que las compra! Y nadie ve gente tirada por las calles, muriéndose de ingesta de droga, como sí se ven cantidad de muertos y pistas ensangrentadas por la ingesta de alcohol. Y eso que se vende tanto o más que la droga.

El ser humano seguirá drogándose porque la droga es un negocio en el cual se puede hacer mucha plata. El riesgo de meterse al negocio está justificado por las ganancias que trae. Los costos, o sea, una pena de cárcel que se ve acortada por beneficios penintenciarios, es nada, comparado con la plata que trae meterse a un negocio donde el consumidor es quien hace que el negocio sea tremendo. Y ¿quién mete preso al consumirdor? o ¿por qué habría de meterlo preso?

Y así, mientras el problema de la droga nos supera, gastamos recursos de toda clase que de otra manera servirían para mantener a la policía contra la delincuencia -la que mata, la que asesina, la que secuestra, la que roba, la que viola, etc.- una policía, que también es otro "hecho de la vida" generado por la delincuencia que es a su vez otro hecho de la vida (a fact of life, como dirían los ingleses.)

Por lo tanto, estamos ante dos hechos de la vida: por un lado, la delincuencia eterna; y por otro, la fuerza policial para combatir a esa delincuencia. Cualquier día llegará "nuestro día", ya sea por caer víctima de la delincuencia o caer víctima del "fuego amigo". Todo esto cómo no, bajo el lema, hechos de la vida.

martes, 2 de junio de 2009

Gracias a la vida...

Gracias a la vida...

Entre el avión de Air France que desaparece en el aire (es un decir pues en realidad el aparato se ha hecho trizas), y el bus de Zeta-Bus que se quema en Pasamayo, pasando por combis asesinas que se corretean y se estrellan, y malditos que tiran a matar por un sencillo, transcurre la vida, cada vez menos vivible, menos segura, menos vida.

Delincuencia ha habido siempre. Sólo que ahora está fuera de control. Está ingobernable. Le ha ganado el gobierno a la ciudadanía.

La droga tiene mucho que ver, pero es sólo un factor. La droga contribuye con la corrupción, con la violencia, con los sicarios, con las armas, con los ajustes de cuenta, con la adicción de delincuentes que les obliga a asaltar a quien sea con tal de lograr un par de soles para comprarse su "ketecillo" y salvar el día, etc.

Otro factor, en el mismo terreno de la droga, es el alcohol. Aparentando pasar como una bebida socializante, ponen en lugares privilegiados a todos los "chacotas" y con ello a todos a los que, sujetarse a una norma, por pequeña que sea, es para cojudos.

Del alcohol a manejar ebrio hay solo un sorbo de más. Y ese sorbo mata a terceros inocentes antes de matarse el borracho mismo.

Si de infancia hablamos, nos encontramos con abundantes niños todos abandonados a su suerte que crecen asimilando toda la violencia que luego cuando pandilleros sacarán a relucir. Portar machetes, "verdugazos", armas cortas y luego largas, es lo que hay que hacer. Barras bravas es su destino. Matan por una banderola y pisotean el pabellón nacional. Guerra de cojudos de un equipo contra los cojudos de otro equipo llamándose mutuamente "gallinas", "cagones", y otras linduras.

La supraestructura, los medios de información, azuzan esta delincuencia. Ponen como líderes de opinión a cualquier trasgresor y les dan programa propio. La periodista más poderosa del país, una delincuente irregenerable. Noticieros latinos que se renuevan contratan a un estúpido para que haga estupideces, y se la celebran, pidiéndole que "queme cerebro" a ver qué otras estupideces puede concebir.

Si sales de tu casa, te asaltan en la calle. Si no sales, te atracan en tu casa. Si vas al banco, te marcan a morir. Si no vas al banco y usas internet, te estafan por internet. Si evitas caminar por zonas peligrosas y tomas un taxi, te asalta el falso taxista. Si vendes algo, te pagan con soles falsos. Si compras algo, te resulta que el producto es bambeado. Si te dedicas a la prostitución callejera, te meten un tiro. Si te metes a cura, te ampayan en la playa en plenos arrumacos con las "pecadoras".

Es decir, así está la vida, y termino diciendo, como decía alguien por ahí, "Gracias a la vida, que me ha dado tanto..." y se pegó un tiro.

viernes, 29 de mayo de 2009

La delincuencia es... eterna. La estupidez también.

La delincuencia está cada día más avezada. Pero entendemos "avezada" en el sentido particular que le hemos dado en el Perú, es decir, más salvaje, más violenta, más agresiva, más mala, etc. Se hace esta aclaración pues el significado de "avezado" es ser "ducho, experimentado en algo".

Claro que, a este paso, ese significado también le cae a la delincuencia actual, aunque no a todos. Es decir, hay un porcentaje pequeño de delincuentes que se hacen "duchos" en base a la repetición de sus delitos; pero el gran porcentaje, casi el total, son más bien torpes e incompetentes a la hora de delinquir; tanto es así, que estos malditos tienen que recurrir al asesinato para robarse un celular o un par de zapatillas. Como que ese "modus operandis" no es muy "ducho" que digamos, por mucha experiencia que se tenga en estos robos.

También vemos esta carencia de habilidad en la torpe planificación de un secuestro, por ejemplo. Hemos visto los planos burdos que se hicieron esos que iban a secuestrar al hijo de Magaly Medina; sin otro criterio más que el de actuar a la bruta. O sea, si algo sale mal, tirar a matar.

Por ello, lo de "avezado" va más por el lado de salvajismo y el de maldad por gusto que por otra cosa.

Y eso es lo que señalamos; mientras que los delincuentes se hacen cada vez más malditos, los ciudadanos nos hacemos cada vez más mansitos. Mansitos e imprudentes, además. Con todo lo que vemos, seguimos exhibiendo celulares, seguimos saliendo del banco con efectivo, seguimos dejando a nuestros hijos salir sin guardaespaldas, seguimos sin poner alarma a nuestras casas o a nuestros carros, seguimos comprando a los reducidores de la cachina, seguimos coimeando a la policía, seguimos comprando jueces, seguimos desinformados en lo esencial mientras nos atiborramos de "información" sobre lo que Abencia le hizo a Alicia, etc. Es decir, no aprendemos.

Y si después de todo esto no aprendemos es porque la estupidez nos embarga, nos llena, y así somos felices. Sólo cuando la desgracia vuelve a tocar nuestra puerta hacemos el firme propósito de hacer algo por la vida, pero al poco tiempo, volvemos a la misma indolencia de siempre. Así sucede con el friaje, con las inundaciones, con los huaycos, con los terremotos, y así sucede también con la delincuencia.

Es por todo ello que podemos afirmar que la delincuencia es... eterna. Y la estupidez también.

sábado, 23 de mayo de 2009

La delincuencia es eterna

La delincuencia no tiene remedio. Los delincuentes son como las cucarachas; el problema no es que existan sino que sean muchas y sean incontrolables. Cuando la cuidadanía ya no puede controlar a la delincuencia, es porque la delincuencia le ha ganado la partida. Las cucarachas son eternas, al igual que las ratas y pericotes; por eso, el problema no es que existan, sino que sean muchos.

La delincuencia existió desde siempre. Basta recordar que cuando crucificaron a Jesús, éste ya tenía a sus costados a dos... ¿dos qué?, dos ladrones, ni más ni menos. Y si nos remontamos más atrás podemos encontrar que apenas creado el mundo ya se había cometido el primer homicidio de manos de Caín. Esto que para alguno es un mito, no quita su validez de prueba de por lo menos que el crimen existió desde que el mundo es mundo.

Podemos incluso añadir en este recuento a Alí Babá y los cuarenta ladrones para redondear la idea de que delincuencia y humanidad van de la mano. Los asaltos de las coboyadas, las invasiones de los vikingos, la piratería de Morgan y compañía, etc. fueron y seguiran siendo.

El mundo de la delincuencia corre paralelo al mundo formal y mientras no haya nada que cambie esta realidad estamos condenados a vivir, no solo juntos, sino aún, revueltos. Sólo nos queda organizar una mejor policía en quien delegar la función protectora contra la delincuencia y rezar porque esta policía no se vuelva contra la ciudadanía por causa de sus malos elementos.

Y junto con ello va la Prevención, es decir, tomar todas las medidas necesarias para dificultarle el "trabajo" a los maleantes antes, mucho antes, de que se materialice el atraco que de todas maneras en algún momento nos caerá encima. Esto no es una predicción con bola de cristal, es una verdad estadística. La guerra a la delincuencia es eterna. Es un hecho de la vida. "Humanos" contra humanos.

jueves, 7 de mayo de 2009

La seguridad ciudadana

La seguridad ciudadana es una sensación. Es la sensación que tiene el ciudadano de que no le va a pasar nada: No le van a robar. No lo van a asaltar. No lo van a secuestrar. No lo van a matar, etc., ni a él o a sus familiares. Actualmente, esa sensación no existe. Y, por el contrario, cada día se hace más fuerte la sensación de inseguridad, las 24 horas del día.

Y es que la delincuencia se ha desbordado. Y la policía no se da abasto. Todos los días vemos que alguien muere, o lo matan, o lo secuestran, o le roban, etc. Según esta lógica, cualquier día nos toca a nosotros.

El objetivo de la seguridad ciudadana es aumentar esa sensación que merecen tener los ciudadanos de cualquier ciudad. Para ello, la policía es la solución. El patrullaje es imprescindible. La prevención es prioritaria. Los delincuentes, si no han nacido avezados se hacen avezados, y matan solo por el simple gusto de matar. La cárcel ha probado ser inútil. Sólo los aparta un tiempo. Luego, salen peor que antes. No hay necesidad de grandes estudios para ello. Basta comprar cualquier periódico de 50 céntimos para corroborar esta realidad.

Numericamente la delincuencia supera a la policía. Y en muchos casos la supera también en armas y vehículos y en medios telefónicos y computacionales. Mientras a la policía se les ata de manos con lo que Cipriani ha llamado los derechos humanos, los delincuentes (que no tienen nada de humanos) trozan y destrozan.

Sicarios hay hasta en la sopa. Su trabajo: jalar el gatillo; matar por encargo; nada personal. Luego de muerto el muerto, a cobrar, si es que no ha cobrado antes. Marcas se han multiplicado. Un celular, el invento del siglo XXI, utilizado, para qué, para delinquir. Y es que como dicen por ahí, la escalada de la delincuencia es gigantesca.

La esencia de toda esta situación es que estamos en guerra, una guerra soterrada, sucia, estúpida. Y lo, peor de todo, es que perdemos el tiempo en "entretenernos", en ver qué hace Angobaldo y qué hace Quique Suero. Y mientras tanto, la delincuencia nos come enteritos.

Algunos chispazos de esperanza nos alumbran cuando vemos que caen los drogos y microcomercializadores de Arnaldo Márquez, o cuando caen los "secos", los "marcas", los "malditos", etc. Sin embargo, atrapan a uno y salen veinte más. Las cárceles se llenan, y como no hay quien cuide, los delincuentes se fugan. Y así se vuelve a iniciar el eterno juego de policías y ladrones. Estamos pues en guerra y la guerra solo tiene una solución: o la ganas o te mueres.

miércoles, 25 de febrero de 2009

La gente opina

Existe la creencia sustentada que los cabecillas de las bandas de secuestro y extorsion son los mismos policias que a su vez también abastecen a los mismos delincuentes. Así lo comenta un lector en uno de los posts (clic).

Es más, este lector sugiere hacer un registro (requisa) a los propios patrulleros y muy seguramente se les encuentre droga, la que utilizarían para sembrar y extorsionar con falsos cargos a sus víctimas.

Opino que con este clima de inseguridad, todo es posible. O sea, desconfía hasta de tu propia sombra. Y el asunto se hace cada vez peor.

domingo, 15 de febrero de 2009

Sin luz al final del túnel

Los medios de información solo arañan la superficie de los crimenes que se cometen en la ciudad. Luego de noticiar el atraco, el asalto, el secuestro, el asesinato, etc. dejan el asunto y pasan a otra cosa, igualmente noticiosa, y que igualmente estará en primeras planas por unos días o a lo más por una semana. Y es que el negocio de la prensa es la venta del diario y no la documentacion de los casos criminales que se producen en la ciudad. Es así, que el robo de Mesa Redonda (Las Malvinas), el robo de Plaza Vea (Puente Piedra y Chiclayo), el crimen contra Luigi Basantez, el caso de los hermanos Perona Rojas, etc. etc. ya no son cubiertos por los medios.

La ciudadanía se encuentra en la ignorancia al no saber --por poner un ejemplo-- qué pasó con el chofer borracho (Vicuña de la Villa) quien la semana pasada mató culposamente a dos personas inocentes y a una tercera que era su acompañante.

La velocidad con que se producen los crímenes, con que se llenan las páginas policiales de los medios (incluye radio y TV), es tal que lo unico que queda es el inventario de los muertos que van quedando en el camino. Y esto no cambiará. La misma policía se encuentra corrompida por dentro. La misma sociedad protege a sus delincuentes. El mismo Poder Judicial atenta contra los ciudadanos al soltar a quienes, a pesar de todas las pruebas, son homicidas, secuestradores, delincuentes de marca mayor. Las cárceles son una coladera; si no se escapan fisicamente se escapan via celular y atracan y secuestran y mandan matar desde dentro de la prision.

Ya quedó establecido que estamos en un lío vicioso en donde lo unico que queda es velar cada uno por su propia seguridad. Es decir, en una guerra de todos contra todos, donde los mas indefensos, los mas débiles, llevamos las de perder. Y el Estado, que se supone conformamos para nuestra propia seguridad, hace rato que nos esta victimizando. Si eso es lo que queremos, pues ya lo hemos logrado. Cualquier día, a la vuelta de la esquina nos tocará a nosotros ser secuestrados, o asesinados por defender un celular, y la vida seguirá como siempre, sin valer nada. Qué negro panorama.

jueves, 5 de febrero de 2009

Ya estuvo bueno, ¿no?

Las acciones delictivas son interminables. Ni bien ocurre una, otra, si no le sigue, está ocurriendo simultáneamente. Lo que antiguamente podría pasar como un hecho aislado, hoy es cosa de todos los días y en todos los lugares.

No por nada, apenas salimos a la calle vemos guardias armados, casas enrejadas, huachimanes por miles, "chalecos" contratados, gigantones fungiendo de vigilantes, etc. Es demasiado.

La misma sociedad no ayuda a revertir esta situación. Eso lo vemos en las "carnavaladas" (salvajadas de carnaval), o en los indeseables integrantes de las barras seudo bravas, que distraen el trabajo de la policía, la cual debiera dedicarse más a coger a cuanto delincuente ande por ahí.

Por otro lado, vemos que la reincidencia de estos criminales es de lo más normal. Es decir, su permanencia en la cárcel no es sino una pequeña pausa, unas cortas vacaciones en su proceder delictivo, muchas veces acompañado de muerte por asesinato, y siempre por traición.

Los malandrines y malandros están que hacen de la suya a su regalado gusto. No importa si eres fiscal de la nación, un anciano de 69 años, un enamorado en la playa, etc. Te asaltan en la combi, te asaltan en la playa, te atracan en los colectivos, te balean en la puerta de tu casa, te roban tu carro, te cogotean cuando quieran, la misma policía te gomea, es decir... Basta ya. BASTA YA.

jueves, 29 de enero de 2009

¿De qué profesionalismo nos vanagloriamos?

PROFESIONALISMO DE PNP EVITO VIOLENCIA DURANTE EL CLASICO “U” – ALIANZA
Nota de archivo del Mininter
San Isidro, 19 de setiembre de 2005

Cuando la Prefectura de Lima declaró de alto riesgo el partido de fútbol entre Alianza y Universitario, que se escenificó ayer domingo en el estadio de La Victoria, la Policía planificó una estrategia para evitar el vandalismo y la violencia callejera, antes, durante y después del encuentro deportivo.

Desde la mañana, efectivos de la USE, fueron ubicados estratégicamente en las vías principales de los conos de la ciudad, para “acompañar” a los barristas de ambos elencos hasta su llegada al estadio, previniendo actos de violencia.

Las “barras bravas”, los hinchas de la “U”, se agruparon en diversos puntos de la capital como el Ovalo Balta (Barranco), avenida Benavides (Miraflores), avenida Los Próceres de la Independencia (SJL), avenida Manco Cápac, Aviación (La Victoria), estadio Lolo Fernández (Breña), Plazo Acho (Rímac) y el Estadio Nacional para enrumbar hacia el estadio Alejandro Villanueva por las vías de Paseo de la República, las avenidas Tacna, Alfonso Ugarte, México, entre otras.

Los más de 1,500 efectivos de la USE, del Escuadrón de Emergencia Centro, con el apoyo del Escuadrón Verde y la Policía de Tránsito, lograron neutralizar a los barristas durante su traslado al estadio, permitiendo el restablecimiento del tránsito vehicular interrumpido por momentos por los hinchas y evitando actos de violencia entre ellos y contra la propiedad privada.

El momento de mayor tensión que controló con efectividad la PNP fue cuando las “barras bravas” tanto de Alianza como la de la U se encontraron en el cruce de la avenida Bolívar con el jirón Abato, a tres cuadras del estadio de “Matute”

Escoltados por los efectivos policiales, los hinchas se enfrentaron en insultos y gritos, pero no llegaron a un enfrentamiento violento por la oportuna intervención de los agentes del orden.

Entre las calles Sebastián Barranca, Renovación, Huascarán , Abtao, Sucre, Isabel La católica, entre otras, cercanas al recinto deportivo, la PNP ejecutó una redada policial donde se detuvo a cerca de un centenar de violentos barristas que portaban objetos punzo cortantes.

Se incautaron cadenas, verduguillos, fierros de construcción, palos, bolsas con piedras, machetes, escopetas tiburoneras, cuchillos.

Además, se detuvieron a los portadores de esos objetos, entre los que se encontraban también menores de edad.

Alrededor del estadio unos 500 policías, en patrulleros, motocicletas y a caballo controlaron el ingreso de los hinchas, especialmente a las zonas de Norte y Sur, donde se ubican las barras de la U y Alianza, respectivamente.

Al momento del ingreso a las tribunas de los hinchas, los efectivos policiales ubicados en las puertas de acceso revisaron a todos los barristas y en algunos casos procedieron a someterlos a pruebas de alcoholemia.

En el interior del estadio, unos 300 policías de la USE resguardaban las incidencias del partido. Aproximadamente 240 efectivos fueron desplazados en las tribunas de Oriente y Occidente, mientras que en el campo otros 60 agentes brindaban seguridad a los jugadores. En tanto, 40 miembros de la PNP controlaron en las tribunas de Norte y Sur a las “barras bravas”, que durante el encuentro de fútbol se dedicaron a corear y vivar a sus respectivos equipos.

Culminado el encuentro, y tras el empate cero a cero, la hinchada de la U, ubicada en la Norte, fue la primera en abandonar las instalaciones del recinto deportivo, siempre resguardada por personal policial durante su recorrido por las vías de la capital, a fin de evitar actos de violencia contra los peatones o la propiedad pública o privada.

Los últimos en abandonar las tribunas del estadio fueron los hinchas de Alianza, ubicados en la tribuna Sur, quienes también fueron custodiados por efectivos de la PNP.

La seguridad y el profesionalismo ejecutado por la PNP antes, durante y después del clásico del fútbol peruano entre Alianza Lima y Universitario de Deportes, demuestra una vez más la capacidad y preparación de los efectivos policiales en el resguardo y protección de la ciudadana y los bienes públicos y privados.

San Isidro, 19 de setiembre de 2005

www.mininter.gob.pe
prensa@mininter.gob.pe

OFICINA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
MINISTERIO DEL INTERIOR


¿Qué tipo de salvajismo vivimos si para un partido mediocre de fútbol toda la policía se ocupa de "cuidar" a los vándalos de las "barras bravas"? ¿Cuánta plata se va en eso? ¿Cuántos vasos de leche del programa del mismo nombre se dejan de comprar por cuidar a esa gentuza? La noticia posteada es de hace casi cuatro años. ¿Es que es diferente la situacion hoy en día? Este país se va a la ruina y la causa ya la sabemos.

miércoles, 28 de enero de 2009

Esas barras, ¡qué "bravas"!

Las 'barras bravas' se llaman a sí mismas 'bravas' en la ilusión de creerse los 'menes' de la situación. Por contra a esta creencia, todos los demás mortales, a su lado, son nada. Los 'bravos' son sólo ellos y el resto del mundo, piensan, debe rendirse a sus pies.

El problema con esta pueril ilusión es que, más de uno, se cree a sí mismo, ser "el bravo de los 'bravos'" de esa 'barra brava'. Ilusamente, los mentalmente disminuídos creen que aglutinándose bajo una insignia y cayéndole a las patadas a todo el que se cruza en su camino los hace dueños del mundo.

Al mismo tiempo, los otros ilusos, que forman otro amasijo de individuos que se acogen bajo la insignia rival, también se creen los 'bravos'. Y entre ambos grupos lo único que forman es un monumento grandioso a la estupidez.

En esencia, lo único que de 'bravo' tienen estos sujetos es el bailecito de poseídos que hacen, descamisados, blandiendo machetes, cuchillos, y cubriéndose el rostro con un polo maloliente y que creen, creen, los hace temibles ante el mundo.

Para reforzar esta ilusión, estos 'bravos', se premunen de pistolas de 'machos', y se enardecen, por las puras huevas, a la sola mención o vista del grupo rival. Las alusiones al "equipo de fútbol de sus amores" no son sino excusas de existencia tan pasajera como la permanencia de sus ídolos peloteros en sus clubes, los mismos que fichan por el club rival apenas les ofrecen pagarles más por sus sudores.

Y sin embargo, los 'bravos', pobres ilusos, se matan entre sí, y de paso, matan a otros inocentes que tuvieron la mala suerte de cruzarse en sus caminos.

Eso es lo que pasa con las 'barras bravas'. Una muestra más de la estupidez humana.

lunes, 26 de enero de 2009

Jaime Santillán Noriega, murió por honor

A continuación informe de 90 Segundos, Frecuencia Latina, reporta Vanessa López Policía muere en tiroteo con delincuentes por evitar asalto en SMP (incluye video)

Un valeroso policía volvió a ser víctima de la violencia en las calles. Esta vez un efectivo en retiro perdió la vida en medio de una balacera que se desató cuando trató de evitar un asalto en San Martín de Porres. Un impresionante movimiento policial se produjo esta mañana en San Martín de Porres tras desatarse una intensa balacera. Los efectivos buscaban en cada esquina a los delincuentes que minutos antes asesinaron a un compañero en retiro.

Cuando una vez se hace el juramento de combatir la delincuencia vistiendo el uniforme policial, éste se lleva hasta la muerte. Bien lo sabia Jaime Santillán Noriega, policía en retiro que hoy murió evitando un asalto. Los delincuentes que pretendían robar un camión repartidor de golosinas encañonaron a Santillán pero éste se defendió. Los delincuentes cobardemente empezaron a dispararle, una bala fulminante le cayó en el pecho.

Santillán antes de desplomarse logró herir a uno de los delincuentes en la pierna, pero aun así éste logro huir con otros tres delincuentes en una Station Wagon y una mototaxi que los esperaban.

En las paredes de las casas aledañas y el camión repartidor se puede apreciar las marcas de las balas.

El ex miembro policial que trabaja como seguridad de la empresa evitó que los ladrones robaran a costa de su propia vida. Esta es la consecuencia de una violencia desmedida que crece de manera alarmante cada año. Vidas que se resumen al silencio y delincuentes que libran el castigo.


Por lo general, estas noticias toman preponderancia unicamente cuando se produce el hecho de sangre. Pero, conforme pasan los días, la prensa se olvida de esto y las víctimas, así como los asesinos, se pierden en el olvido informativo. Esto hace que hechos como estos se repitan y se repitan y se repitan. Por ejemplo, Quintana Colán ya no es noticia, Luigi Basantez ya no es noticia, y así. Lo mismo pasa con los asesinos, nunca más se sabe si fueron capturados, quedaron impunes, se fugaron, etc. Dice el dicho, quien olvida su historia volverá a vivirla. Hoy, mañana o pasado volveremos a leer las noticias acerca de un nuevo asalto, un nuevo asesinato, un nuevo secuestro. ¿Es que somos tan estúpidos para seguir en esta situación?



A continuación, la versión de Perú 21

Vie. 23 ENE '09

Delincuentes matan a un policía retirado en San Martín de Porres, SMP
http://peru21.pe/noticia/236656/delincuentes-matan-policia-san-martin-porres

El ex agente Jaime Antonio Santillán Noriega estaba custodiando un camión cargado de golosinas y se enfrentó a un grupo de hampones que trató de asaltar la unidad.

La inseguridad y la violencia siguen ganando espacio en la capital. El suboficial en retiro de la Policía Jaime Antonio Santillán Noriega murió esta tarde abatido por un grupo de delincuentes que quiso asaltar un camión cargado de golosinas.

El ex agente custodiaba la unidad y logró frustrar el atraco. El hecho sucedió en el cruce de las avenidas 12 de octubre y Puno, en el distrito de San Marín de Porres.

Aún con vida, Santillán Noriega fue llevado a una clínica cercana, pero no resistió y falleció por una hemorragia masiva provocada por el disparo que recibió cerca del corazón y que le afectó parte del pulmón y el bazo.

sábado, 24 de enero de 2009

Piedras Gordas, penal de ínfima seguridad

Con mucha ligereza se ha informado que el plan para secuestrar al hijo de Magaly Medina ha salido de Piedras Gordas. Y a este aspecto de la noticia, nadie le ha prestado la atención que se merece.

O sea que, se da como un hecho natural y aceptado que los criminales sigan delinquiendo, aún estando recluídos. Les parece gracioso y anecdótico. Por supuesto, que el INPE tampoco hará nada para remediar esta situación, como hasta ahora demuestra que no lo ha hecho. Los criminales se zurran en el INPE, los hacen cojuditos, les meten el dedo, y todos ellos contentos.

¿No era que la cárcel era para "guardar" al criminal para que este deje de representar un peligro para la ciudadanía? Entonces ¿qué pasó aquí, o mejor dicho qué está pasando aquí, desde hace mucho tiempo?

Si el loco "Jean Pierre" sigue secuestrando desde adentro ¿para qué carajos está adentro? ¿Para ser alimentado y mantenido a costas de los ciudadanos? Es la estupidez más grande que se haya visto nunca. Y no hacemos nada para pararlo.

En esta estupidez están inmersos desde Alan García (Poder Ejecutivo) hasta el que manda en el INPE, pasando desde luego por Remigio Hernani Meloni, quien en opinión de César Hildebrandt, está más perdido que cuy en tómbola.

El próximo secuestro saldrá una vez más de Piedras Gordas. Ojalá y no sea Federico Dantón a quien tengan en la mira. Pero, por si lo fuera, ahí recién veremos algo de acción que, de relancina, favorezca a la ciudadanía.


Ver también: Blog de Manuel Bermúdez Tapia: clic